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lunes

Razones para ser vegetariano

Razones para ser vegetariano hay muchísimas y van desde motivos filosóficos como evitar el sufrimiento animal, razones solidarias o una mejora de la salud.
En los años 70, se llevaron a cabo numerosas investigaciones que demostraron que las dietas de bajo contenido graso, previenen las enfermedades cardiacas. La dieta vegetariana posee estas características, pudiendo además, revertir dichas males. Las grasas vegetales polisaturadas tienden a disminuir la presión arterial, mientras que las grasas animales la eleva.
Es una buena medida para prevenir el cáncer por la cantidad de fibras presentes en la alimentación vegetariana; al facilitar la expulsión de los residuos alimenticios, se eliminan las toxinas, previniendo así el cáncer del colon. También hay muchos vegetales como el brócoli, repollitos de bruselas, la coliflor, el ajo y otros, que contienen alimentos anticancerígenos.
La pasta sin carne contiene gran cantidad de carbohidratos y es el alimento preferido de los corredores porque produce una energía lenta y sostenida sin exceso de grasa o de calorías.Las pastas y cereales son buena fuente de energía, recomendada sobre todo por los atletas y los fisioculturistas, para construir músculos y aumentar la resistencia. Contra lo que generalmente se cree, la dieta vegetariana no es pobre en proteínas.
Mientras más frutas, vegetales y cereales coma, mayor cantidad de nutrientes tendrá su organismo. Una dieta vegetariana variada y debidamente equilibrada, aporta los niveles necesarios en nutrientes que su organismo necesita. La dieta basada principalmente en cereales, vegetales y frutas, ayuda a controlar la diabetes. Los asiáticos y polinesios llevan una dieta similar y los casos de diabetes entre esta población son raros; pero cuando adoptan el modo de alimentación Occidental, los casos de diabetes se vuelven más numerosos con las complicaciones frecuentes, como la arteriosclerosis.
Los platos basados en vegetales son más económicos, en cuanto a los costos de la frutas, piense que se está ahorrando las cuentas médicas.
Aumentará sus conocimientos en nutrición al tomar interés en cambiar sus hábitos alimentarios y recurrir a la literatura existente sobre vegetarianismo. Es una alimentación completa porque todos los nutrientes que el organismo necesita se encuentran en el reino vegetal; las vitaminas, los aminoácidos y los minerales están presentes en los vegetales.

La sola alimentación no es suficiente...Tan importante como una adecuada alimentación, es el equilibrio emocional que debemos mantener para permanecer saludable. Algo difícil de lograr en esta época convulsionada, pero es necesario recurrir a los recursos que tengamos a mano para conseguirlo. Debemos empezar por revisar nuestra actitud frente a la vida y evitar el hábito de la prisa, propio de las grandes ciudades, que solo consiguen alterarnos los nervios, producirnos ansiedad, angustia y estrés, desmejorando nuestra calidad de vida con repercusiones negativas para nuestro organismo.

La Humanidad ha de cambiar para que el Mundo cambie

Hace falta diez veces más tierra arable para alimentar un carnívoro que para alimentar un vegetariano. Salta, pues, a la vista que, el adoptar una dieta muchísimo más vegetal y muchísimo menos animal, puede resolver todos los problemas de hambruna, así como los de la destrucción de nuestra madre tierra.Además cada ciudadano del mundo debe tener el derecho absoluto de emplear una parcela de tierra para cultivar su propio alimento exento de venenos.
Desde Hermes Trismegisto en Egipto, Pitágoras en Grecia, y el naturalista Plinio el Viejo, hasta nuestros días, unos grandes sabios y terapeutas no dejaron de celebrar las virtudes nutritivas y curativas,para el cuerpo y el espíritu, de una alimentación natural fundada en el vegetarianismo.""Si la humanidad quiere que el mundo cambie, debe modificar sus hábitos vitales, al tomar conciencia del valor espiritual del vegetarianismo". Este credo del nuevo vegetarianismo puede parecer presumido, yendo más allá de una simple dieta alimentaria. Pero,pensándolo bien, veo que la opción de la vida contra la muerte plantea una dialéctica rigurosa con un enlace determinista implacable, tal vez no percibido antes: la conducta vegetariana, por su lógica interna a favor de la vida natural contra los antivalores mercantiles, aparece cual base en que los demás movimientos deben finalmente asentarse, so pena de quedar superficiales. Antes de traer otras reglas de conducta para un mundo más sano, hay que haber integrado uno mismo esta opción. Y dado el caso que la conducta vegetariana me parece la actitud más sincera que sea compatible con una supervivencia en el mundo industrializado, ofreciendo al mismo tiempo una solución ecológica verdaderamente a la media del problema actual; en comparación, las tesis de "Los Verdes" actuales resultan muy tímidas y pálidas» (D. Bloud).
Paradoja: Adoptar aquella alimentación que permite devolver a la naturaleza, luego a los árboles, plantas, animales, unas superficies inmensas, igualmente aumentaría la variedad de nuestros recursos en alimentos naturales y gratuitos, y mejoraría la salud de todos.Mientras seguir con el consumo de carne equivaldría a suicidaros ahora, nosotros, nuestros hijos, y toda la colectividad.Esta verdad sencilla, si se adopta y se aplica ampliamente, bastará para salvar la humanidad y regenerar el planeta.

Del abuso de la carne

Sólo es el reflejo lapidario de una realidad concreta y medible: El Tercer Mundo muere de hambre porque los países ricos mueren de plétora.
Aparte de cualquier justificación sea sanitaria u otra, bastan las constataciones siguientes para abrir los ojos y el corazón:El ganado de los países ricos come tantos cereales como los Indios y los Chinos juntos. En efecto, hace falta un promedio de 7 kilos de alimentos directamente comestibles para el hombre, para obtener un solo kilo de alimento de origen animal(Sauvez votre corps, Dr.Kousmine, p 215).Un taller gigante de California con 100.000 bovinos consume 850 toneladas diarias de maíz, lo que podría alimentar a 1,7 millones de africanos del este.
La mitad del agua de los Estados Unidos sirve para engordar el ganado,o sea 5 veces el consumo de la población del país, con 20 veces más excrementos y 85 % de pérdida de humus.
El problema del hambre en el mundo está falseado desde el origen, en la medida en la que no se toma en cuenta un retorno eventual al vegetarianismo.
Los países del Este compran en el mercado mundial unas cantidades ingentes de cereales (52 toneladas en 1.984 para la Unión Soviética), que sirven en gran parte para alimentar al ganado.En los países industrializados occidentales, sólo el 22 % de los cereales se usan para la alimentación humana, mientras que en los países en desarrollo la tasa es de 87 %. Suiza importa anualmente 1,4 millón de toneladas de cereales, con 71 % destinados a los animales de carnicería.Bastaría con que en Estados Unidos, por ejemplo, se comiera 10 % menos de carne, para que 60 millones de personas no murieran de hambre (valor mentado por el Dr. Christian Schaller).Con la cantidad de cereales que usamos para alimentar el ganado en los países occidentales, podríamos dar de comer a toda la gente del globo. Una sola hectárea aporta 7.800.000 calorías con pan, 3 millones con leche pero solamente 1.215.756 con carne. En términos de proteínas, esto equivale a 255.153 y 13 gramos (Dr. Schlemmer).
El orden injusto del mundo. Menos de 1 % de grandes hacenderos brasileños poseen 46% de las tierras, mientras 89 % de los pequeños tan sólo tienen 18 %, y el resto (34 %) está entre manos de la clase media.
En cuanto a las exportaciones de carne de Brasil, su crecimiento puede sobreponerse a la «deuda», y en el de la desertificación de la selva amazónica. Todo eso para satisfacer el pedido de carne de los pudientes.

Consecuencias de la Industria alimentaria

Las consecuencias de nuestra alimentación sobre nuestra ecología externa e interna.
Como decía Heráclito : « La salud del hombre es el reflejo de la salud de la Tierra ».
Estamos obligados a constatar que ambas están en peligro principalmente por nuestra forma de alimentarnos.
En efecto, hace falta tantos combustibles fósiles para fabricar la comida moderna, como para calentar las casas o propulsar los coches. Hace falta tantas materias primas para la alimentación industrial como para fabricar unos coches o unas máquinas. Esta industria alimentaria usa 20 veces más agua que las familias:hacen falta 400 litros de agua por hora, durante las 24 horas, para satisfacer las necesidades alimentarias de una sola persona.
La producción de carne vacuna requiere 80 veces más agua que las patatas y los plátanos.
El ganado contribuye a la contaminación del agua mucho más que toda la industria y todas nuestras alcantarillas juntas.
En Estados Unidos el problema de las deyecciones animales está cobrando unas proporciones enormes con las cantidades en juego. La industria de la carne en Estados Unidos produce 61 toneladas de estiércol, o sea 130 veces el volumen de las deyecciones humanas, osea 5 toneladas por cada americano. Según la agencia de protección del medio ambiente, los cerdos, bueyes y pollos contribuyeron a contaminar 56.315 Km de ríos en 22 Estados, y la capa freática en 17 Estados.Un organismo microscópico, el Pfíesteria, que se alimenta de fósforo y nitrógeno presentes en el estiércol, es muy tóxico para el ser humano y los peces .En 1.991, 1.000 millones de peces han muerto por el Pfíesteria en el río Neuse en Carolina del Norte. Desde 1.995, una cantidad similar ha sido matada por el estiércol derramado en los esturios y ríos de Carolina y los ríos de Maryland y Virginia que desembocan en Chesapeake Bay. Esos fallecimientos pueden vincularse directamente con los 10 millones de cerdos criados en Carolina del norte y los 620 millones de aves de corral en la orilla sur de Chesapeake Bay. En el Estado de Virginia, el nivel de coliformas fecales peligrosas para la salud está fijado en 200/100 ml. de agua. En 1.997,algunos ríos tenían tasas de hasta 424/100 ml.
De una producción de 50 millones de toneladas de antibióticos producidos anualmente en Estados Unidos, 20 millones van a los animales:16 administrados a las aves de corral para que engorden más rápido, y para controlar las enfermedades procedentes de la crianza industrial, con unos animales hacinados en unos espacios restringidos:anemia, gripe, diarrea, mastitis, neumonía, etc. El 20% de los pollos son portadores de Salmonelosis y 80% se contaminan por Campylobacter en los mataderos y fábricas de transformación.Las condiciones industriales de crianza enferman a los animales. Por ejemplo, un estudio demuestra que 80% de cerdos llegan al matadero conneumonía.
Se cuentan 5.000 muertes y 76 millones de casos de intolerancia alimentaria cada año en los Estados Unidos.
Las Naciones Unidas informan que las 17 zonas pesqueras más importantes del planeta alcanzaron su límite o bien están en déficit y la tercera parte de toda la pesca va a la alimentación de los animales de crianza.
La producción, el transporte, la preparación y venta de los alimentos absorben unos 16,5% de toda la energía de los Estados Unidos, donde el 75% de la alimentación tiene origen industrial.
Se calculó que bastaría con 5% de las superficies arables si toda la población norteamericana adoptara la dieta vegetariana, esto en la llamada agricultura biológica, sin productos químicos artificiales. Entonces un programa de reforestación masiva podría llevarse a cabo.Cuando se trata de destrucción del medio ambiente y de golpes contra la homeostasis planetaria por lo que ocurre en el Tercer Mundo, tan sólo olvidamos de considerar que el Occidente lo mira cual depósito natural práctico, y lo destroza sin el menor escrúpulo.Así es como 50 hectáreas de selva tropical húmeda desaparecen del globo a cada MINUTO, para hacer carne y devolver deudas ficticias,amenazando de esta manera el abastecimiento de la humanidad en oxígeno.
Cada bolita de carne para hamburguesa hace desaparecer 5 metros cuadrados de selva tropical.Por eso los vegetarianos dicen que la carne no sólo es un asesinato sino un suicidio.El desastre ecológico del abuso de carne no sólo atañe al Tercer Mundo.« La desertificación del suelo al que debemos nuestra existencia está en marcha tanto en Europa como en Estados Unidos. Para este país, por ejemplo, nombraremos algunos datos de un artículo publicado en la revista mensual americana « The Atlantic » en noviembre de 1.989, bajo el titulo « Back to Eden », por Evaneisenberg .Este artículo informa acerca de los análisis del geneticista WesJackson, fundador de un « Land Institute » (Arkansas) donde recomienda la abolición de la agricultura actual y el retorno a una pradera de gramíneas salvajes.El proceso evolutivo empezado hace 400 millones de años para llegar a las especies actuales se ha invertido hace cerca de 10.000 años, con la llegada de un modo de vida llamada « rural » . La reja del arado, sin duda privó de porvenir a las generaciones futuras más que la espada. La pradera vive de la renta de sus intereses, mientras el trigal vive del capital.
En Estado Unidos, una tercera parte del humus ya desapareció, quemado por la inundación química.
En 1.948 hacía falta 500 toneladas de insecticidas para dejar a los insectos sólo 7% de las cosechas; 40 años más tarde, los insectos consumen más del doble, a pesar de1 0 veces más insecticidas »Todo eso para la carne, ya que 88% de la materia vegetal así obtenida sirve para alimentar a los cerdos, bueyes, aves de corral.
Si 4 millones de campesinos americanos han dejado la tierra desde 1.938,sólo es para abandonarla a unas empresas de destrucción agrícola cada vez más eficientes, que exportan sus métodos y productos químicos, y hasta sus semillas tratadas por la biotecnología, hacia el Tercer Mundo.
Añadamos que actualmente vemos regiones enteras sin agua potable, por la contaminación con nitratos y estiércol, así como una epidemia de encefalitis en los bovinos que ingieren residuos animales a modo de comida.
Una sociedad enteramente nueva podría librarse del caos si las opciones fundamentales apuntaran a una conducta vegetariana, o sencillamente más vegetariana.
Ejemplos:El mejor rendimiento alimentario por hectárea lo tienen las huertas.En el borde de las carreteras se podrían plantar nogales y castaños: una doble línea de árboles, en un tramo de sólo 16 kilómetros, ya correspondería a una superficie de 46 hectáreas.Los árboles frutales pueden servir para la reforestación, con las mismas ventajas ecológicas de conservación de la capa de humus.
Un autor americano que quedó desconocido:Bruno Schubert había publicado en 1.967, en California, un librito excelente, demostrando cómo un cambio alimentario de este tipo, junto con una reforma económica allegada a las tesis de la economía franca de Gesell o de la economía distributiva de Duboin, podía transformar la sociedad y conducirla a una edad de oro.Su titulo: « La supervivencia de la humanidad ». Desgraciadamente,no es posible encontrarlo.Cuando se sabe que, en la superficie de 5 terrenos de fútbol, 100 personas pueden vivir de semillas pero tan sólo 2 de carne vacuna, la elección entre abuso de carne y vegetarianismo es la clave del problema planetario y luego de la supervivencia de nuestra especie.

domingo

Por una hamburguesa...

Para cada kilo de carne exportado por Costa Rica, este país sacrificados toneladas y media de su fina y única capa de humus. Y más de 1.000 toneladas de carne vacuna están transformadas a diario en los McDonald de los Estados Unidos.En 1.950, el 72% del territorio de Costa Rica era selva. Hoy día, su cobertura forestal ya alcanza apenas el 26%, con 60.000 hectáreas desbrozadas todos los años. En el transcurso del año que sigue al desbrozamiento, hace falta una hectárea de pradera artificial para la alimentación correcta de una sola cabeza de ganado.Al cabo de 5 años, la delgada capa de humus está agotada hasta el punto en que cada animal necesita de 5 a 7 hectáreas. Y luego, basta con 3 o 5 años para que el desierto se instale. Entonces se prende un incendio más allá: durante los meses de julio y agosto de 1 989, 59. 000 incendios devastaron unos 33.000 kilómetros cuadrados de Amazonia, o sea más que el territorio de Bélgica (Tribuna de Ginebra, 1-9-1.989, p7) .Y cada 17 horas, se abre en alguna parte del mundo un nuevo McDonald,para despachar más de 25 millones de hamburguesas cada DIA; eso equivale a 125 kilómetros cuadrados de desierto suplementario cada día, y a la desaparición de especies vegetales y animales irremplazables ya que apenas se conoce unas centésimas partes de las propiedades químicas de las plantas, y se descubre constantemente otras especies vivientes en lo que queda de superficies salvajes.Acumular esos datos produce vértigo, por su barbaridad. Pero en el origen de este frenesí autodestructor siempre están las dos pulsiones de Freud: ser grande y darse gusto, o sea, en términos macroanalíticos, hacer lucro financiero y consumir valores mercantiles. Lo cual nos vuelve a llevar a las motivaciones individuales y determinaciones sociales, económicas y políticas.Cuando el Tercer Mundo a diario puede darnos 200 millones de dólares de intereses, es porque cogemos en el montón suyo y él hace lo mismo con el medio ambiente: el resultado será igual para todo el mundo salvo que sólo una pequeñísima parte de la humanidad lo habrá aprovechado para sus gustos.
(SELVA VIA SATÉLITE) - A la selva amazónica ya le quedan menos de 20 años de vida. Contiene unos 40% de las selvas tropicales del mundo, tiene un rol determinante en el mantenimiento de la biodiversidad, de la hidrografía regional y el clima mundial, - pero también presenta la más alta tasa mundial de destrucción: 2 millones de hectáreas cada año.La deforestación amenaza no sólo los árboles y la fauna, sino también los pueblos que allí viven.

Vida vegetariana

Albert Einstein decía al respecto:«Según mi punto de vista, el modo de vida vegetariano, por sus efectos físicos en el temperamento humano, podría influir, de una manera sumamente benéfica, en el destino de la humanidad »La recíproca es, que el modo de vida no vegetariano puede influir, y nos consta, de una forma tremendamente destructiva sobre el destino de esta humanidad.
René Dumont había anunciado el punto de no retorno para el año 2000; decía: que si el vegetarianismo no se hace costumbre, en lo que quedaba de siglo, la conducta normal y consciente de la gente, se produciría el Apocalipsis.
Quizá sea eso lo que inconscientemente espera la sociedad, al sentirse confusamente caída en un mundo que no es el suyo. Pero ¿cómo volver a hallar una dimensión sobrehumana perdida por una caída inmemorial, si no se es capaz de convivir con sus congéneres y las demás especies vivientes?
Mi punto de vista es, que nunca es tarde para obrar el bien, puesto que,según la frase famosa, hoy es el primer día del resto de nuestra vida.¡Nos toca hacerla diferente!

miércoles

¿Porqué no comer carne?

La Carne te enferma:
- El consumo de carnes, embutidos y pescado, es un factor de riesgo para muchas enfermedades, como diabetes, cáncer, infarto cardiaco, arteriosclerosis.
Fomenta la obesidad. las infecciones, los dolores y las depresiones.
- 20.000 millones de animales llamados "útiles" son alimentados con el 49% de la cosecha anual de cereales y con el 90% de la cosecha anual de soja.
- El 80% del terreno de cultivo de la Tierra es utilizado para la ganadería.
- Para 200 gr. de bistec se utilizan como pienso hasta 2 kilos de cereales. Con 2 kg. de cereales se saciarían 8 niños.(40.000 niños pasan hambre a diario).

Comer carne ocasiona desastres ambientales:
- Los excrementos de los animales contaminan el suelo, las aguas subterráneas y muchos río.
- Con los incendios forestales y la expulsión de gas metano de las 1.360.475.620 vacas que hay en la Tierra, se acentúa el efecto invernadero.
- Un 50% del consumo total de agua potable va a cuenta de la ganadería intensiva.

Comer carne es una crueldad:
- Por lo general, son criados masificados, acinados, fuera de un entorno y condiciones naturales, con una alimentación mayoritariamente artificial y alta en sustancias químicas(hormonas,...), forzándoles el desarrollo corporal, sometiéndolos a estrés, insomnio, etc.
- Son transportados en pésimas condiciones, soportando temperaturas extremas, y con ausencia de movilidad.
- Los métodos de matanza utilizados son muy crueles.
- la caza resulta ser un juego que consiste en el que el animal ha de perder la vida.


Información

"Estoy absolutamente seguro de que la raza humana, en su progreso gradual, llegará a abandonar el hábito de alimentarse de carne"
(Thoreau ).

En Estados Unidos se sacrifican cada año, con fines alimentarios, 134 millones de mamíferos y 3.000 millones de aves de corral. Pero casi nadie reflexiona en la relación entre esa masacre y la carne que tiene en el plato. Es ilustrativo, en este sentido, el anuncio televisivo en que Ronald McDonald, vestido de payaso, explica a los niños que las hamburguesas crecen «en los campos de hamburguesas».

La verdad, sin embargo, no resulta tan graciosa: los mataderos comerciales son una visión infernal. En medio de atroces gritos de angustia, los animales son aturdidos a golpes de martillo, con electroshocks o con fusiles neumáticos; a continuación, colgados cabeza abajo, son transportados mecánicamente al lugar de la matanza, donde los degüellan y, a menudo todavía en vida, los cortan en pedazos. El tenista Peter Burwash, en su libro A Vegetarian Primer, habla de su reacción en una visita a un matadero: «No soy una hermanita de la caridad. Me he dejado un puñado de dientes jugando al hockey, y en la pista de tenis soy extremadamente agresivo... Pero aquella experiencia en el matadero me revolvió hasta los mismos tuétanos. Cuando salí de aquel lugar, sabía que nunca más podría hacer daño a un animal. Conocía los motivos fisiológicos, económicos y ecológicos del vegetarianismo, pero lo que puso la base de mi adhesión al vegetarianismo fue aquella comprobación directa de la crueldad del hombre con los animales».

En la antigua Grecia y Roma, desde la más remota antigüedad, son muchas las grandes personalidades que, llevadas de consideraciones éticas, han optado por seguir una dieta vegetariana. Pitágoras, famoso matemático y filósofo, dijo: «Amigos míos, absteneros de corromper vuestro cuerpo con alimentos impuros; tenéis campos de trigo, manzanas tan abundantes que comban las ramas de los árboles, uvas que llenan las viñas, hierbas sabrosas y verduras de cocer; tenéis la leche y la miel del aromático romero; la Tierra ofrece gran cantidad de riquezas, alimentos puros que no causan muerte ni derramamiento de sangre. Sólo los animales satisfacen su hambre con la carne, y ni siquiera todos, pues los caballos y el ganado bovino y ovino se alimentan de hierba». El biógrafo Diógenes escribió que Pitágoras solía tomar pan con miel por la mañana y verduras crudas al anochecer, y que pagaba a los pescadores para que tirasen al mar los peces que acababan de pescar.

En un ensayo titulado Sobre comer carne, el autor latino Plutarco dice: "¿Os preguntáis por qué Pitágoras se abstenía de comer carne? Yo, por mi parte, me pregunto más bien por qué razón y con qué idea ha podido el hombre llevarse por vez primera a la boca la sangre coagulada de una criatura muerta, y cómo ha podido tocar la carne con sus labios; cómo habrá podido poner sobre su mesa cadáveres de animales y llamar comida y alimento a aquellos seres que poco antes mugían o balaban y se movían, vivos. Cómo habrá podido soportar la visión de la masacre, la garganta cortada, la piel arrancada, los miembros despedazados; soportar el horrible olor... ¡Cómo habrá hecho para no sentir asco en contacto con los parásitos de otros seres, que chupan los humores y los sueros de las heridas...! Ciertamente, el hombre no se alimenta de los leones y los lobos, de los que se defiende... sino que, al contrario, mata criaturas inocentes, mansas, carentes de aguijones o de garras. Por un pedazo de carne, el hombre las priva del Sol, de la luz, de la duración natural de la vida a la que tienen derecho simplemente por haber nacido».

Plutarco lanza finalmente, el siguiente desafío a los carnívoros: «Si os empeñáis en que la naturaleza os ha destinado ese tipo de alimentación, está bien, pero entonces, matad vosotros mismos, solos, los animales que queráis comer, hacedlo con vuestras propias fuerzas, sin cuchillos, porras, ni hachas».

Leonardo da Vinci, gran pintor, escultor, inventor y poeta del Renacimiento, resumió los principios éticos del vegetarianismo en las palabras: «Quien no respeta la vida, no la merece». Leonardo da Vinci consideraba los cuerpos de los carnívoros «tumbas y cementerios» de los animales que comían. En sus escritos, donde se pone de manifiesto su amor por todos los seres vivos, afirmó: «Muchísimas crías de estos animales serán separadas de sus padres, degolladas y descuartizadas del modo más bárbaro».

El filósofo francés Jean Jacques Rousseau abogaba por el orden natural de las cosas; habiendo observado que generalmente los animales carnívoros son más crueles y violentos que los herbívoros, llegó a la conclusión de que una dieta vegetariana haría a los hombres más compasivos. Rousseau aconsejaba incluso que no se permitiese a los carniceros y matarifes actuar como testigos en los tribunales o formar parte de un jurado.

En la obra The Wealth of Nations, el economista Adam Smith proclamó las ventajas de la dieta vegetariana, escribió: «En realidad, cabe preguntarse si hay algún lugar del mundo en que la carne sea imprescindible para la supervivencia. Los cereales y las verduras, con la leche, el queso y la mantequilla, o bien el aceite (allí donde no se puede conservar la mantequilla), pueden aportar la alimentación más completa y energética, pues no existe lugar en donde el hombre deba por fuerza alimentarse de carne».

Este tipo de consideraciones llevaron también a Benjamin Franklin a hacerse vegetariano a los dieciséis años de edad, cuando se dio cuenta de que esa dieta «le proporcionaba mucha más claridad intelectual y mejoraba su capacidad de aprendizaje». En su autobiografía, define el consumo de carne como «un delito injustificado».

También el poeta Shelley era un vegetariano comprometido. En su ensayo A Vindication of Natural Diet, dejó escrito: «Sometamos al defensor de la dieta carnívora a una prueba decisiva, y, como dice Plutarco, que desgarre con sus propios dientes la carne de un cordero vivo, que meta la cabeza en sus entrañas y que calme su sed con la sangre. Si así lo hace, y sólo entonces, será coherente con su teoría». Shelley se interesó por el vegetarianismo cuando estudiaba en Oxford, y él y su esposa, Harniet, se hicieron vegetarianos poco después de casarse. En una carta del 14 de marzo de 1.812, su esposa escribía a una amiga: «Hemos dejado de comer carne y seguimos las enseñanzas de Pitágoras». En el poema Queen Mab, Shelley describe un mundo utópico en que los hombres no matan a los animales para comer: «Ahora el hombre ya no mata al cordero de dulces ojos; ha dejado de devorar la carne del matadero que, por venganza de las leyes naturales rotas, hace surgir en su cuerpo humores pútridos, todas las pasiones maléficas, los pensamientos vanos, el odio y la desesperación, la repugnancia, y, en su mente, el germen del sufrimiento, de la muerte, de la enfermedad y del crimen».

El escritor ruso León Tolstoi se hizo vegetariano en 1.885. Abandonó el deporte de la caza y se dedicó a promover «el pacifismo vegetariano», que condenaba la matanza de cualquier tipo de animales, hasta de las hormigas. Se daba cuenta de que el progreso natural de la violencia llevaba de modo inevitable a la guerra en la sociedad humana. En el ensayo The first step, Tolstoi escribió que comer carne es «simplemente inmoral, pues supone una acción contraria al sentimiento moral: el acto de matar». Al matar, pensaba Tolstoi, «el hombre suprime en sí mismo, innecesariamente, las más altas capacidades espirituales: el amor y la compasión por otras criaturas vivas como él; y, al violar sus propios sentimientos, se vuelve cruel».

El compositor Richard Wagner pensaba que toda forma de vida es sagrada. Consideraba que el vegetarianismo era «la alimentación natural», que podía salvar al hombre de la agresividad y ayudarnos a regresar al «Paraíso perdido».

En diferentes etapas de su vida, Henry David Thoreau fue también vegetariano. Aunque su práctica del vegetarianismo fue bastante ocasional, reconoció sus virtudes. En su obra Walden escribió: «¿No es para el hombre una vergüenza que se le considere un animal carnívoro? Es cierto que puede vivir, y en gran medida vive, de devorar a otros animales; pero esa forma de vivir es miserable, como lo sabe cualquiera que haya ido a cazar conejos con trampas o a matar corderos. La persona que enseñe al hombre a seguir una dieta más inocente y sana será considerada un gran benefactor de la humanidad. Por mi experiencia, estoy absolutamente seguro de que la raza humana, en su progreso gradual llegará a abandonar el hábito de alimentarse de carne, del mismo modo que muchas tribus salvajes han dejado de comerse unos a otros cuando han entrado en contacto con pueblos más civilizados».

Ni que decir tiene que el más grande apóstol de la no violencia en el siglo XX, Mohandas Gandhi, era vegetariano. Puesto que sus padres practicaban la religión hindú, Gandhi en su casa nunca comió carne, pescado ni huevos. Sin embargo, bajo la dominación británica, tuvo lugar un enérgico ataque contra los antiguos principios de la cultura de la India. Debido a esas fuertes presiones, muchos indios comenzaron a adoptar los hábitos alimentarios de los occidentales. Incluso Gandhi fue víctima de los consejos de sus compañeros de estudios, quienes le insistieron en que, si comía carne, «aumentaría su fuerza y su coraje». Más tarde, sin embargo, volvió al vegetarianismo, y dejó escrito: «Es necesario corregir la falsa creencia de que la dieta vegetariana nos hace de voluntad débil, pasivos o apáticos. La carne no es necesaria bajo ningún concepto». Gandhi escribió cinco libros acerca del vegetarianismo. Se alimentaba diariamente de trigo germinado, pasta de almendras, verduras de hoja, limones y miel. Fundó la granja Tolstoi, una comunidad basada en principios vegetarianos. En el libro Moral Basis of Vegetarianism, escribió: «Estoy convencido de que la carne no es un alimento adecuado para nuestra especie; es un error que nosotros, si somos seres superiores, imitemos a los animales inferiores». Gandhi, consciente de que los motivos éticos para ser vegetariano son más fuertes que los estrictamente higiénicos, escribió: «Estoy convencido de que en el progreso espiritual se llega a un momento en el que se tiene que dejar de matar a otras criaturas por la simple satisfacción de un impulso del cuerpo.

El autor George Bernard Shaw trató de hacerse vegetariano a los veinticinco años. Como explica en su autobiografía: «Fue Shelley quien me abrió los ojos y me hizo ver lo enormemente cruel que era mi dieta». Los médicos le advirtieron que aquella dieta le causaría la muerte. Cuando, ya anciano, alguien le preguntó por qué no había vuelto a aquellos médicos para que vieran lo bien que le había sentado, contestó: «Me hubiera gustado hacerlo, lo malo es que murieron hace años». En otra ocasión le preguntaron cómo se las arreglaba para tener un aspecto tan joven a su edad. «No es exacto —contestó Shaw—. Yo aparento la edad que tengo. ¡Son los demás que parecen más viejos! ¿Qué otra cosa podríais esperar de gente que se alimenta de cadáveres?». Acerca de la relación entre el comer carne y la agresividad del hombre, Shaw escribió: «El domingo oramos pidiendo que la luz ilumine nuestro camino. Estamos cansados de guerras, no queremos más combates, pero, sin embargo, nos atiborramos de cuerpos muertos».

H.G. Wells hizo referencia al vegetarianismo en A Modern Utopia, un libro sobre el mundo futuro. «En Utopía no hay carne. La había. Pero ahora no podemos ni siquiera tolerar la idea de un matadero. La gente ha alcanzado un alto nivel de educación y refinamiento, y es prácticamente imposible encontrar a alguien que quiera descuartizar a un buey o un cerdo muertos. Recuerdo lo contentos que todos nos sentíamos cuando, de niño, se cerró el último matadero».

El premio Nobel de literatura Isaac Bashevis Singer se hizo vegetariano en 1.962, a los cincuenta y cinco años de edad. «Naturalmente —afirmó—, lamento no haberlo hecho antes, pero más vale tarde que nunca». Pienso que el vegetarianismo es completamente compatible con su religión judía. «Somos todos criaturas de Dios —dijo—, y no tiene sentido que Le pidamos a Él justicia y misericordia si después continuamos comiendo carne de animales que han sido matados porque nosotros así lo quisimos».
Aunque considera importate el aspecto higiénico y de salud del vegetarianismo, explica con toda claridad que las razones éticas son las fundamentales. «Incluso si se demostrase científicamente que la carne es un alimento bueno, yo no la comería».

Singer no soporta las justificaciones seudo-intelectuales: «Algunos filósofos y líderes religiosos convencen a sus seguidores de que los animales no son más que máquinas sin alma ni sentimientos; pero todo el que haya vivido con un animal —un perro, un pájaro, hasta un ratón— sabe que esa teoría es un tremendo embuste con el que tratan de justificar su crueldad».

Vegetarianismo y religión.
Casi todas las religiones han predicado el abstenerse de carne, comenzando por los sacerdotes egipcios, que seguían una dieta vegetariana para poder mantener el voto de castidad. Rechazaban también los huevos, que consideraban «carne líquida».
Si bien el Viejo Testamento, que es la base del Judaísmo, hace algunas referencias al consumo de carne, aclara también que la situación ideal es el vegetarianismo. En el Génesis (1.29), Dios dice: «He aquí que te he dado toda hierba con su semilla, y todos los árboles que pueblan la Tierra, con su fruto, que contiene la semilla de todo árbol, para que te sirvan de alimento». Al comienzo de la creación, según la Biblia, parece que ni siquiera los animales se alimentaban de carne. En el Génesis (1.30), Dios dice: «Y a todos los animales de la Tierra, a todos los pájaros del cielo, a todos los seres que se arrastran por el suelo, allí donde exista una forma de vida, a todos ellos Yo les he dado toda clase de hierbas para alimentarse; y así sea». También en el Génesis (9.4), Dios prohibe directamente la carne: «Pero carne con su vida, que es su sangre, no comerás. Y sabe cierto que reclamaré la sangre de tu vida, y la reclamaré por mano de todo animal».
En los últimos libros de la Biblia, también los profetas condenan el consumo de carne. Isaías (1.5) afirma: «Dijo el Señor: Me habéis sacrificado gran número de ovejas y de bueyes, pero a Mí no Me complace la sangre de las vacas, de los corderos y de las cabras; cuando alzáis las manos, Yo aparto los ojos de vosotros, y cuando oráis no os escucho, porque vuestras manos están manchadas de sangre». Según Isaías (66.3), matar vacas es un pecado particularmente grave: «Aquel que mata a un buey peca como el que mata a un hombre».
La Biblia presenta también la historia de Daniel, quien, prisionero en Babilonia, se negó a comer la carne que le ofrecían los carceleros, y prefirió alimentarse de sencilla comida vegetariana.
Muchos cristianos se dejan confundir por algunos pasajes del Nuevo Testamento en que se dice que Jesucristo comió carne. Pero estudios detallados de los antiguos manuscritos griegos han revelado que las palabras traducidas como «carne» son trophe y brome, que solamente significan «alimento» o «el acto de comer» en sentido amplio. Por ejemplo, en el Evangelio de San Lucas (8.55), se lee que Jesús resucitó a una mujer y «ordenó que le diesen "carne"». La palabra griega original, traducida como «carne», es phago, que significa solamente «comida». Por lo tanto, lo que Jesucristo dijo realmente es: «Dadle de comer». La palabra «carne» en griego es kreas, y nunca se utiliza en relación con Jesucristo. En el Nuevo Testamento no se dice en ningún momento que Jesús hubiera comido carne. Esto, por lo demás, coincide con la famosa profecía de Isaías acerca del advenimiento de Jesús: «Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será Emmanuel. Comerá mantequilla y miel, porque sabrá rechazar el mal y elegir el bien».
Clemente de Alejandría, uno de los padres de la Iglesia, recomendaba una dieta sin carne, citando el ejemplo del apóstol Mateo que «se alimentaba de semillas, frutos secos y vegetales, sin carne». San Jerónimo, otro de los padres de la antigua iglesia cristiana, que describió la versión latina autorizada de la Biblia que todavía hoy se usa, escribió: «Cocinar vegetales, frutas y legumbres es fácil y económico». San Jerónimo sugería esa dieta a quien quería consagrar su vida a la búsqueda de la sabiduría. San Juan Crisóstomo consideraba el comer carne cruel y antinatural por parte de los cristianos: «Nos comportamos como lobos, como leopardos... peor incluso que ellos; porque la naturaleza ha dispuesto que ellos se alimenten de ese modo, pero nosotros, que hemos recibido de Dios la palabra y el sentido de la justicia, nos hemos vuelto peores que las fieras salvajes». San Benito, fundador de la orden benedictina en el año 529 d. de C., estableció para sus monjes una dieta vegetal.
También a los trapenses les fue prohibido, desde su fundación en el siglo XVII, el comer carne y huevos. Si bien el Concilio Vaticano II relajó esas normas, en la actualidad todavía son muchos los monjes trapenses que siguen la regla original. Es, sin embargo, bastante sorprendente que en muchos monasterios trapenses se crían animales para enviarlos al matadero como medio de financiación.
También la iglesia adventista recomienda a sus seguidores que sean vegetarianos. Pocos lo saben, pero la enorme industria americana de «productos para el desayuno», nació en un balneario dirigido por el Dr. John H. Kellogg, que investigaba constantemente nuevos desayunos a base de productos vegetales para los ricos pacientes del balneario. Así preparó los primeros copos de maíz, que, más tarde, distribuyó por todo el país. Con el paso de los años, el Dr. Kellogg fue poco a poco separando sus negocios de la iglesia adventista, y de ese modo fundó la industria que todavía hoy lleva su nombre.
El país con mayor cantidad de vegetarianos en la actualidad es la India, patria del budismo y el hinduismo. El budismo nació como reacción al exterminio de animales que se estaba llevando a cabo con el perverso pretexto de realizar rituales religiosos. Buddha puso fin a esas prácticas y propuso su doctrina de ahiˆs€, es decir, de la no violencia.
La filosofía hindú y el principio de no violencia
Las Escrituras védicas de la India, que se remontan a épocas anteriores al budismo, subrayan la importancia de la no violencia como fundamento ético del vegetarianismo. La Manu-saˆhit€, antiguo código de leyes hindú, establece: «Para obtener la carne, es siempre necesario herir a un ser vivo, lo cual es un grave impedimento para alcanzar la bienaventuranza celestial; por lo tanto, hay que abstenerse de comer carne». En otro pasaje, la Manu-samhita dice: «Habida cuenta del desagradable origen de la carne y de la crueldad de aprisionar y matar seres vivos, es necesario abstenerse por completo de comer carne».
En los últimos años, el movimiento Hare Krisna ha propagado por todo el mundo estos principios éticos. Srila Prabhupada, el acarya (maestro espiritual) fundador del movimiento, explicó en cierta ocasión: «En la Manu-saˆhit€ se establece el principio de que una vida vale una vida, principio que se sigue prácticamente en todo el mundo. Existen leyes similares que sostienen que incluso quien mata a una simple hormiga es culpable de ello. Puesto que no podemos crear, no tenemos derecho a quitar la vida a ningún ser vivo, y, por lo tanto, las leyes humanas que hacen diferencias entre matar a un hombre y matar a un animal son imperfectas... Según las leyes de Dios, matar a un animal es tan grave como matar a un hombre. Quien hace diferencias entre ambas acciones está inventando sus propias leyes. Incluso en los Diez Mandamientos se prescribe: "No matarás".
Esa ley es perfecta, pero la gente la interpreta de forma equivocada, pensando: "No mataré a ningún hombre, pero puedo matar a los animales". Quienes así razonan se engañan a sí mismos y crean dolor para ellos y para los demás».